domingo, 27 de enero de 2013

Hallan doce tumbas púnicas

La historia de Cádiz se escribe a golge de excavaciones. Se articula, con cada hallazgo, en ese gran rompecabezas donde encajan cada uno de los capítulos rescatados bajo el suelo que pisamos. Un suelo, una tierra, un enclave por el que han suspirado numerosas civilizaciones. Desde los fenicios, a los tartessos, pasando por los almohades o romanos. La excelente climatología y su estratégica posición frente al mar han atraído sus miradas y presencias, cuya impronta permanece en la ciudad. 

Es la historia de una ciudad escrita entre hallazgos arqueológicos. Algunos de gran relevancia, como el que acaba de aflorar desde los últimos sondeos realizados en el solar de Subdelegación el pasado mes de diciembre, donde apareció un monumental conjunto de tumbas púnicas (S.IV y V a.C) en perfecto estado de conservación asociado a un riquísimo ajuar de más de 300 piezas de oro. El ajuar fenicio más impactante hasta ahora jamás encontrado en la ciudad. 

Entre otros hallazgos arqueológicos, doce tumbas púnicas de los siglos V y IV antes de Cristo que tenían en su interior, además de huesos, más de 300 joyas y amuletos egipcios.

Junto a estas tumbas, en el solar han sido halladas otras dos inhumaciones fenicias del siglo VI antes de Cristo, sin ajuares asociados, y otras veintiocho de época romana, datadas entre el siglo I antes de Cristo y el II después de Cristo.

Además, en el mismo lugar ha sido descubierta la traza de los muros defensivos de la ciudad del siglo XVII (con muros, glacis y galerías de minas) y la puerta de entrada original a la ciudad, de las murallas del siglo XVII, junto a dos troneras.

En total han sido halladas más de trescientas piezas de oro, cornalina, plata o ámbar, entre anillos, pendientes, collares y otras piezas, entre ellas decenas de amuletos de origen egipcio, realizados en material cerámico de acabado exterior vítreo, conocido como fayenza, y que representan dioses como Seth, Horus, Ajet (Ojo de Ra), elementos de la mitología egipcia o zoomorfos como palomas. 

Entre ellas figuran abundante oro; anillos; piezas de bronce chapadas en oro; de cornalina o plata; collares de cuentas entre los que destaca uno de veintisiete cuentas de cornalina, veinte cuentas de oro, setenta y ocho de fayenza y una pieza central de oro en forma de roseta con decoración de pasta vítrea; más de 20 anillos de chatón, tres anillos de ámbar; pendientes amorcillados o con filigrana; aretes, así como más de cincuenta amuletos de fayenza de origen egipcio (que representan al Dios Seth, Ureus, al Ojo de Ra, al Dios Horus, Bastet o Bes, etc), entre lo más destacado. 

Este conjunto es, además, contemporáneo al sarcófago antropoide fenicio masculino que se encuentra en el Museo de Cádiz, que fue hallado en la misma época. 

Asimismo, también localizaron hace 25 años en la plaza Asdrúbal otro conjunto parecido, pero en este caso expoliado. 

Anteriormente le han precedido otra serie de descubrimientos que han atrapado la atención de toda la comunidad científica. Entre ellos, el yacimiento del Cómico, que constató la fundación fenicia de Cádiz en esta parte alta de la ciudad; la factoría de salazones romana hallada al hilo de las obras de demolición del antiguo Teatro Andalucía, o la Casa del Obispo, un magnífico yacimiento en el que se superponen vestigos históricos que abarcan desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo XVIII, pasando por la época fenicia, romana y medieval. Todo ello sin olvidar el importante hallazgo del Teatro Romano hace 33 años, muy cercano en el tiempo al del sarcófago antropoide fenicio femenino, justo un siglo después del descubrimiento del masculino, piezas centrales del actual Museo de Cádiz. Así se se localizaron y así lucen el pelo en pleno siglo XXI.

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