martes, 24 de marzo de 2015

Vuelve el sendero más peligroso del mundo

Así se conocía al malagueño Caminito del Rey cuando se creó en 1921 para cruzar el Desfiladero de los Gaitanes. Lo inauguró Alfonso XIII. De ahí el nombre. Cerrado por su inseguridad durante años, se reabre ahora para alegría de caminantes, escaladores y demás adictos a la adrenalina.


Aunque las condiciones no eran las más propicias (ni mucho menos) senderistas, escaladores, apasionados de la tirolina y cualquier despitado con ansias de aventura se plantaban en el malagueño Desfiladero de los Gaitanes para tirar de adrenalina. Eso sí, poniendo en riesgo muchas veces su vida por el (lamentable) estado de las pasarelas de madera que discurrían a lo largo del llamado Caminito del Rey.

Su carta de presentación: algunos puntos del camino no tienen ni un metro de anchura, mientras que el desfiladero llega a alcanzar una profundidad de hasta 700 metros. De ahí que el sendero fuera conocido a principios del siglo pasado, cuando se construyó, como «el más peligroso del mundo». Su ubicación exacta: el límite entre los municipios de Álora, Antequera y Ardales; en la parte occidental de las Cordilleras Béticas.

Ahora, tras varios años de abandono, esta antigua vía de servicio creada para facilitar el traslado de obreros y materiales durante la construcción de la hidroeléctrica del río Gualdalhorce se abre al público rehabilitada (y segura). Fecha: 28 de marzo. El itinerario de 7,7 kilómetros (4,8 de accesos y 2,9 de pasarelas) tarda en recorrerse una hora y media aproximadamente, aunque lo suyo es pararse a observar la flora y fauna que puebla la zona, con lo que puede llegar hasta las cuatro horas. A gusto del consumidor.
Eso sí, la ruta es lineal (nada de circular), aunque existen dos accesos a elegir: el norte porArdales y el sur por Ardola. ¿Cuál elegir? Desde el primero, la mayor parte de la ruta es de bajada y por Ardola de subida. Eche cuentas de su estado físico... Escoja el que escoja, estará ante uno de los paisajes más espectaculares de la sierra malagueña. De las dos maneras también se topará con la joya de la corona, el puente colgante a 105 metros de altura.


La lista de bondades sigue con paredes escarpadas que desafían a la propia naturaleza, decenas de especies ornitológicas, la silla de piedra en la que se sentó Alfonso XIII el día de su inauguración... Y es que el propio rey fue quien dio nombre al camino tras inaugurar la presa del Conde del Guadalhorce el 21 de mayo de 1921 (ver fotografía en el álbum superior). No le quedó otra que transitar por donde lo habían hecho los obreros. Y encantado, pese a que caía una lluvia de perros.
No en vano, el mismo monarca llevaba tiempo empeñado en visitar el invento, ya que había oído hablar lindezas del «ingeniero poeta» encargado de la obra, el sevillano Rafael Benjumea Burín, quien conjugaba en sus trabajos el respeto minucioso al enterno natural con auténticos prodigios industriales. Y es lo que hizo con esta presa malagueña.
Alfonso XIII colocó la última piedra, hecho que recogió la prensa de entonces, incluida la revista ilustrada Blanco y Negro. Para ello, utilizó una holivela (o especie de palanca) como la que utilizaban los romanos en sus obras de ingeniería en la Antigüedad. Un sillón de piedra (que todavía sigue en pie) inmortalizó el momento. Hoy, su Caminito vuelve a lucir el esplendor de antaño. Es hora de conocerlo.
| Más información. En las webs de www.caminitodelrey.info ywww.visitacostadelsol.com. Apertura: 28 de marzo. Horarios: del 01/04 al 31/10: de 10.00 a 17.00 horas. Del 01/11 al 31/03: de 10.00 a 14.00 horas. Pases cada 30 minutos en grupos de 50 personas como máximo. Acceso gratuito los tres primeros meses.

martes, 3 de marzo de 2015

La esencia de Gades y su Teatro


El Teatro Romano de Cádiz, considerado el segundo más grande del mundo, sólo superado por el Pompeyo de Roma, está a punto a reabrir sus puertas tras cinco años de obras. El principal monumento de la capital gaditana, con 100.000 visitas anuales, podrá ser recorrido desde un centro de interpretación y también desde su interior, por la base de sus gradas y uno de sus vomitorios, gracias a los últimos trabajos encargados por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte. La Junta de Andalucía tiene intención de incluir el espacio gaditano en su ruta de teatros romanos de Andalucía que actualmente suma a Itálica (Sevilla), Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz) y el de Málaga.
El Teatro Romano de Cádiz, a pesar de su enorme importancia, no fue descubierto hasta 1980 cuando fue hallado, casi de casualidad, tras el incendio de unos almacenes. Para poder destaparlo se aprovechó un solar del barrio del Pópulo, donde aparecieron las gradas y parte de los pasillos interiores. Sin embargo, la mayoría del monumento permanecía oculto bajo las casas y una guardería. Las excavaciones realizadas en los últimos años han permitido llegar hasta el escenario. Esos trabajos se realizaron en paralelo a las visitas de turistas que convirtieron el teatro gaditano es uno de los referentes de la ciudad. Sin embargo, en 2010 los técnicos advirtieron de que era incompatible continuar las visitas y seguir las excavaciones, que, en ese momento, afectaban a los bajos de los edificios colindantes. La Junta optó por cerrar el monumento, aunque la reapertura se esperaba en pocos meses. Han pasado cinco años y sigue sin abrir.
Ahora, tras estos años de problemas con las empresas contratadas y falta de financiación, hay dinero para terminar un centro de interpretación colindante, que tendrá entrada en el corazón del Pópulo, la calle Mesón. Este centro ya está construido y sólo falta que llegue el material museográfico, que se compondrá de paneles, fotografías, restos arqueológicos, maquetas y un audiovisual que explicará la importancia de este edificio encargado por Lucio Balbo El Menor, en el siglo I antes de Cristo. Las seis salas de este inmueble explicarán a los visitantes las dimensiones del teatro, su uso en la antigua Roma y su relación con otros monumentos similares en otras ciudades.
Lo más importante es que la Junta, tras plantearse incluir un mirador hacia el teatro como única vía de contacto con el edificio, finalmente, ha encontrado financiación para conectar el centro de recepción de visitantes con el inmueble histórico. De esta manera, se podrá tocar y pisar la base de las gradas y parte de los vomitorios. Todo esto mientras se asientan las últimas excavaciones, que han llegado hasta la primera fila de las gradas (inma cavea), donde se sentaban las clases más importantes de la ciudad, y parte del escenario (la orquestra). El consejero Luciano Alonso cree que, en un futuro próximo, “cuando acaben los trabajos de consolidación”, ese escenario podrá acoger funciones como las que están asumiendo los teatros de Itálica, Baelo o Málaga. Antes, en los próximos tres meses, está previsto que abra el centro de interpretación y se organicen las primeras visitas.

El barrio del Pópulo vuelve a retomar el pulso de su aletargada historia. Una historia con Gades como punto de partida, su Teatro Romano, el más antiguo de Hispania y segundo más grande de Europa Occidental como objetivo y el nuevo Centro de Interpretación como perfecto túnel del tiempo que conecte vía directa con aquel emporio que fue Gades en época de los Balbo. 

Pero la propia fisonomía del Centro de Interpretación, con vistas del teatro oculto desde los denominados pozos arqueológicos, y las espléndidas panorámicas en primer plano del graderío a las que se tienen acceso desde los grandes ventanales proyectados en el espacio, ofrecerá una visión completa del teatro y de su contexto histórico, esgrimió el consejero, en lo que supone un paso más "en el proceso de hacer visible y vistable" nuestro teatro. 

"El objetivo es la conservación y protección de lo que nos hace únicos como pueblo, nuestro patrimonio. Es por esto que el Centro también forma parte del conjunto de Teatro, que debe ser como una locomotora", dijo de la función del nuevo espacio. 

En su intervención también destacó la presumible revitalización que este nuevo paso al frente supone para el barrio del Pópulo, asegurando que "los más de 103.000 visitantes que pisaron por última vez el conjunto en 2009 se incrementarán notablemente a partir de ahora". 

Luciano Alonso incidió en los 35 años de inversiones y trabajos realizados desde el descubrimiento del yacimiento en 1980, que han permitido "salvar el teatro", desde un largo proceso de inversiones que llega hasta ahora, "y que van a continuar en el futuro". Un monumento vital para el circuito turístico de la ciudad que fue construido en el siglo I. a.C., que aparte de ser el más antiguo, es el segundo más grande de los edificios de este tipo conservados en España. 

En lo que respecta al propio Centro de Interpretación se han invertido hasta la fecha 770.000 euros, dijo el consejero, una cifra destinada a la propia adquisición de la finca a la Oficina de Rehabilitación de la Consejería de Vivienda, a las obras de reparación y puesta a punto del centro realizadas recientemente tras los daños ocasionados por la consolidación de los edificios colindantes, y a la museografía, cuyo proyecto ha sido modificado y ya está adjudicado. 

Uno de los avances que se aprecia en el propio yacimiento desde la última visita realizada son los grandes arcos proyectados por Emilio Yanes bajo las fincas colindantes al Teatro. Es el resultado de la ambiciosa obra que ha mantenido cerrado el equipamiento estos años, y que "en breve nos va a permitir sacar a la luz los restos de la orchestra, aún enterrados", anunció Tomás Carranza, que junto a Javier Montero ha realizado el proyecto, bajo la supervisión arqueológica y museográfica de Darío Bernal y Alicia Arévalo, de la Universidad de Cádiz, así como de Antonio Álvarez, jefe del Departamento de Museos de la Delegación Territorial.


La singularidad y esencia del Teatro Romano de Cádiz tiene que palparse en la museografía su Centro de Interpretación. El arquitecto Tomás Carranza, a quien fue adjudicado este proyecto, habló una vez más de los distintos ambientes que trasladarán al visitante de Cádiz a Gades, pasando por su Teatro, presente en todo momento. 

Habló una vez más pero con un nuevo discurso que abordó indirectamente la modificación de algunos contenidos, pues junto a Javier Montero ha tenido que adaptar el proyecto para ajustarse a un presupuesto menor que el previsto inicialmente y que no parece integrar los avanzados medios tecnológicos de la primera propuesta. 145.000 euros ha sido la cifra destinada a narrar Gades desde las cinco salas que integran el Centro de Interpretación, el contenedor, del que también es autor, cuya ejecución describió ayer como "sencilla, concreta, nada pretenciosa, que en ningún momento entra en competencia con el guerrero protagonista que es el Teatro Romano". 

Los contenidos de su interior se han realizado desde la experiencia de "muchos profesionales" con pretensiones de hacer de éste un "centro didáctico", dijo. El teatro de la Neápolis es el título de la primera zona, la que se encuentra el visitante nada más poner un pie en el edificio, y en la que se va a analizar la forma y función que tenía un teatro romano en su contexto, así como su papel en la organización de la neápolis romana. Continúa el recorrido hasta el espacio ubicado en la cota más alta del centro, con la primera de las deslumbrantes vistas del yacimiento. Esta zona se denominará El castillo del teatro, donde se contextualizará el enclave en el barrio donde se inserta. "Se hará un análisis de la evolución a través de la historia del solar del teatro, apoyado en la riqueza iconográfica de la ciudad desde el siglo XVI hasta nuestros días". Continúa el iter, como les gusta denominarlo, por el espacio Teatro de Balbo, donde se dispondrán seis maquetas que contarán cómo se construyó, y "donde se lanzará una hipótesis de cómo sería". Se complementaría con restos arqueológicos que hablarán de la riqueza decorativa que lució en su momento. En el último espacio tendrán especial relevancia los Balbo, así como la conexión de Gades con la capital del Imperio, mientras que la última, Teatro y Sociedad, ofertará un documental didáctico sobre estos elementos escénicos en la sociedad.

martes, 25 de febrero de 2014

Cristóbal Colón en Andalucía

Cuando Cristóbal Colón llegó a Sevilla, ésta era la primera ciudad en importancia y riqueza del Reino, tanto por su población como por contar con el puerto de mayor relevancia de España. 
Por aquella época, Sevilla era una ciudad marinera en la que los mareantes incluso constituyeron una cofradía de mucho prestigio. Triana era un extenso arrabal al que llegaban numerosos marineros, como el ya famoso Rodrigo de Triana, quien vio por primera vez el Nuevo Mundo. Por otra parte, el actual barrio del Arenal (la orilla opuesta) era un lugar repleto de sedimientos en el que se construían naves y se tejían redes.

Colón quiso establecerse en Sevilla para aprender y empaparse del arte de la navegación. Tanto es así que la fabricación de mapas marítimos fue su sustento mientras vivió en la capital.
En Sevilla preparó sus viajes a las Indias y gozó de una gran admiración. Sus hazañas asombraban a toda la población y gozaba de la simpatía de todos los poderes de la ciudad. 
Entre 1501 y 1502, preparó aquí su último viaje. Quizá viendo que su final estaba próximo, pidió que se le enterrase en el Monasterio de Santa María de las Cuevas.
En 1899, cuando España perdió sus últimas colonias en América, los restos (que anteriormente fueron llevados a la isla de Santo Domingo) regresan a la Catedral de Sevilla, donde se encuentra en la actualidad.
Sevilla es, sin lugar a dudas, el lugar que más recuerdos guarda de Cristobal Colón: Sus cenizas, las de su hijo Hernando Colón, sus libros de estudio, y  sus manuscritos (como el llamado Libro de las Profecías).


lunes, 30 de septiembre de 2013

Hallan en Baelo un conjunto termal marítimo y una zona urbana externa


El conjunto arqueológico de Baelo Claudia, en Bolonia (Tarifa), está más vivo que nunca. Unas termas marítimas de mayor dimensión que las ya conocidas, ubicadas a su vez en un suburbium -aglomeración urbana anexa a la ciudad- hasta ahora desconocida; una escultura -ya anunciada- que ahora consideran que se trata de una copia del Doríforo de Policleto; un previsible cuarto acueducto de abastecimiento y hasta la constatación de que la ciudad fue víctima de dos terremotos, fueron la lista de hallazgos que ayer hizo públicos la delegación territorial de Cultura.

Se han excavado, además, cinco habitaciones con diferente funcionalidad. Las termas en el siglo II estaban decoradas con un programa ornamental de arquitectura, molduras, cornisas y esculturas al más alto nivel que podía aspirar una ciudad romana en la Península Ibérica.  

Un mosaico de carácter marino también ha sido descubierto en parte, de más de cuatro metros cuadrados. Se han encontrado a su vez restos de las antiguas instalaciones portuarias, concretamente de un posible embarcadero; y ha analizado la gran cantidad de agua para uso cotidiano que requerían las termas, lo cual verifica que debió existir un cuarto acueducto, añadiéndose a los tres ya conocidos.  

Las termas halladas tienen paralelismos con otras de Pompeya y Lusitania, en el sur de Portugal. Éstas se abandonaron en el siglo IV, teniendo evidencias de su posterior ocupación artesanal entre el siglo V al VI, usándose para actividad pesquera conservera y de carácter metalúrgico.

A su vez, se ha identificado una cisterna en la que desaguaba el cuarto acueducto y que nutría de agua al complejo termal. La segunda habitación importante por su estado de conservación es la piscina -40 metros cuadrados-, estando completa y de casi de 1,5 metros de altura. 

lunes, 25 de marzo de 2013

Castillo de San Sebastián

Desde este fin de semana, y durante 15 días, gaditanos y turistas podrán recorrer gratuitamente y visitar la primera exposición que alberga en su nueva función de contenedor cultural. El Ministerio de Medio Ambiente se lo ha cedido al Ayuntamiento durante cuatro años. Pueden ser 50 en un futuro convenio. Pero la cesión se hace sin aclararse el coste total del mantenimiento de una fortaleza, tan débil y a expensas del mar, que antes de inaugurarse, ya padece problemas propios de la vejez.

Nadie duda de que el castillo de San Sebastián es uno de los lugares más hermosos de Cádiz. Ofrece una visión singular, inédita y desnuda de la capital gaditana. El lado opuesto a lo que ven los bañistas de la playa de la Caleta. Rocas y barcas en la orilla, la luz, el perfil del casco antiguo, las olas, el aire del mar. Un regalo a los sentidos. Pero el regalo que el Ministerio de Medio Ambiente hace al Ayuntamiento tiene su parte de veneno: su coste para mantener más de 45.000 metros cuadrados de superficie. Aproximaciones hechas por expertos cifran en dos millones de euros anuales la cantidad necesaria para mantener abierto el castillo. El Gobierno se compromete a facilitar 150.000 euros del 1% cultural y el Consistorio prevé cobrar entrada y explotar comercialmente una zona de hostelería. Lo demás tendrá que salir de las arcas municipales.
Y otra parte del veneno está en que el castillo ha resistido muchos años en pie pero su ubicación lo convierten en víctima constante del oleaje, la sal y la humedad. Antes de que se inaugurara este viernes con una exposición, las casamatas donde se iban a instalar las obras aparecían llenas de humedades y charcos. Imposible pintar. Imposible encalar por dentro. 
El castillo está ubicado en un doble islote frente a la playa. Las primeras edificaciones empezaron a levantarse en el siglo XV, aunque las estructuras actuales son del XVIII y tienen fines defensivos. Funcionó también como prisión en el siglo XIX. Durante años permaneció vacío, sin uso, hasta que la alcaldesa de Cádiz propuso iniciado el siglo XXI su recuperación para la ciudad. En el diseño del anterior plan general llegó a dibujar un auditorio similar a la ópera de Sidney, aunque aquella aberración no pasó de ese dibujo.
El Ayuntamiento encargó en 2007 al prestigioso arquitecto Alberto Campo Baeza que diseñara la rehabilitación del castillo. Incluso antes de tener la titularidad del edificio. Campo Baeza pensó una gran plataforma horizontal de hormigón armada en el nivel más alto de la fortificación. Ideó una especie de cubierta de un barco. “Flotando en el Atlántico como un buque fantasma, emerge como si la ciudad hubiera puesto su mano sobre el mar”, explicó el arquitecto. Pero su anteproyecto, aunque está incluido en su catálogo profesional, nunca se realizó.
La alcaldesa Teófila Martínez logró convencer al Gobierno de Zapatero de que incluyera el castillo en las obras para el Bicentenario de la Constitución de 1812, a pesar de que el edificio nada tuvo que ver con esos acontecimientos. Y, aunque el proyecto se aprobó, con un ambicioso plan de rehabilitación de 45 millones de euros, la crisis y los problemas propios la conmemoración impidieron su ejecución completa. Por eso ahora los visitantes que entren en el castillo se encontrará a la entrada edificios viejos, sin arreglar. La rehabilitación no ha llegado hasta allí, se ha quedado en el segundo islote, el más alejado de la tierra. Y tampoco allí se ha podido hacer más que un adecentamiento del césped, las murallas exteriores y unas casamatas interiores para exposiciones. Nada del auditorio o el edificio horizontal pensado por Campo Baeza.
El castillo será gratis 15 días y después se cobrará entrada. Uno o dos euros, ha anunciado el Ayuntamiento. Se inaugura con una exposición fotográfica y uno de sus responsables, Manuel Vera Borja, ha comprobado ya las dificultades de exhibir su obra en salas de paredes desconchadas.

lunes, 18 de febrero de 2013

El molino de mareas del siglo XIX, antesala de las salinas


Una imagen del interior del molino de mareas ubicado junto al Matadero Viejo Pto Sta Mª


El molino de mareas, ubicado junto al Caño del Molino, es el mayor de las construcciones de estas características que se conserva en la Bahía.

Los molinos de mareas aprovechaban las subidas y bajadas del nivel del mar para activar los mecanismos de las piedras que trituraban el cereal y lo transformaban en harina. En la provincia de Cádiz llegaron a funcionar una veintena de estas infraestructuras, una de ellas en El Puerto, tras la estación de ferrocarril. Durante años ha estado en desuso y abandonado, en un entorno natural de gran valor ecológico, junto al cauce del Guadalete, que pasa desapercibido en la ciudad. 

Aunque la función inicial para la que fue construido (la molienda del grano) queda ya muy lejana, lo cierto es que el edificio sigue siendo una joya patrimonial que durante muchos años ha estado prácticamente escondida y ahora, con su recuperación, se abren nuevas posibilidades de explotar las instalaciones con un uso cultural y medioambiental. 

Este molino de grandes dimensiones está construido de piedra ostionera y es una gran nave alargada que se levanta perpendicular al caño del río Guadalete, con el suelo elevado sobre un conjunto de arcos. En los tiempos en los que fue construido este molino portuense gozaba de una enorme actividad, y según consta en diversa documentación histórica llegó a surtir de grano molido hasta a 17 tahonas. 

Las gestiones para construirlo se comenzaron en el año 1778, aunque no fue hasta principios del siglo XIX cuando se otorgó la concesión para edificarlo. El edifico se construyó por Real Despacho de Diego Álvarez, en el año 1801, comenzando la actividad de molienda en 1918. 

Tras el cese de su actividad como molino, el edificio acogió a principios del siglo XX una fábrica de carpintería metálica, entre otros usos posteriores que han permitido que el edificio llegara hasta nuestros días en un estado de conversación bastante aceptable. 

La recuperación de este antiguo molino de mareas es importante también de cara a la conexión de la ciudad con las salinas, sobre las que se disfruta de una privilegiada vista desde la terraza del edificio. 

Tras esta primera fase de restauración del molino, quedarían pendientes otras dos, primero con el derribo de varias naves en desuso anexas al edificio y después con la conexión de la zona con el casco urbano portuense, a través de la construcción de una pasarela peatonal y para bicicletas. 

jueves, 14 de febrero de 2013

Un nuevo restaurante en una Salina


La Salina San Vicente abre restaurante los domingos al mediodía desde el 17 de febrero



Comer junto a los esteros que rodean San Fernando será posible desde el próximo domingo día 17 de febrero en que se abrirá por primera vez el establecimiento. Las Salinas ya ofrecían un servicio de celebraciones pero han decidido ahora abrir también sus instalaciones los domingos como restaurante.
La familia Ruiz Román, propietaria de la salina desde la primera mitad del siglo XX,  ha acondicionado una terraza con vistas a los esteros como comedor. Al lado de ella hay una zona ajardinada en la que se encuentra la barbacoa alimentada con carbón y en la que se hacen pescados y carnes.

En un salón con vistas a los esteros ofrecerán pinchos al estilo vasco, guisos caseros, parrilladas de carne ibérica y doradas y lubinas hechas en barbacoa de carbón


La oferta de pinchos será al estilo vasco con rebanadas de pan sobre las que se colocarán diversas combinaciones. Una de ellas será un revuelto de salicornia, también conocidos como espárragos de mar, una planta que crece junto a los esteros y de aspecto parecido a pequeños espárragos, producto con el que también comparte un ligero toque amargo.
Entre la decena de pinchos que estarán disponibles también habrá otro de lomo ibérico con queso payoyo de Villaluenga o uno de salmón marinado con salsa de yogur y eneldo.
Los guisos caseros serán la segunda pata de la carta. Habrá tres fijos, los garbanzos con langostinos, el menudo y la carne al toro. Además habrá otro guiso más cada domingo por un cariz más creativo y con la utilización de algas y productos de la zona.
La carta se completará con una parrillada de ibéricos hechos en barbacoa de carbón. La carne la traerán desde Extremadura y se servirá con papas arrugás y mojo colorao al estilo canario.
Una de las estrellas será el pescado de estero. En principio contarán con doradas y lubinas. Ambas especialidades se harán al estilo de los esteros, hechos a la barbacoa y enteros. La forma peculiar de hacerlos es coger el pescado y hacerlo sin quitarles ni las escamas ni el interior de la ventresca, donde está el sistema digestivo del animal. A las piezas se le introduce sal por las agallas y así es como se ponen al fuego hasta que se hacen. Queda así más protegido al fuego, se conserva mucho más jugoso. Las piezas se servirán con la guarnición tradicional del establecimiento, unos pimientos asados.