lunes, 25 de marzo de 2013

Castillo de San Sebastián

Desde este fin de semana, y durante 15 días, gaditanos y turistas podrán recorrer gratuitamente y visitar la primera exposición que alberga en su nueva función de contenedor cultural. El Ministerio de Medio Ambiente se lo ha cedido al Ayuntamiento durante cuatro años. Pueden ser 50 en un futuro convenio. Pero la cesión se hace sin aclararse el coste total del mantenimiento de una fortaleza, tan débil y a expensas del mar, que antes de inaugurarse, ya padece problemas propios de la vejez.

Nadie duda de que el castillo de San Sebastián es uno de los lugares más hermosos de Cádiz. Ofrece una visión singular, inédita y desnuda de la capital gaditana. El lado opuesto a lo que ven los bañistas de la playa de la Caleta. Rocas y barcas en la orilla, la luz, el perfil del casco antiguo, las olas, el aire del mar. Un regalo a los sentidos. Pero el regalo que el Ministerio de Medio Ambiente hace al Ayuntamiento tiene su parte de veneno: su coste para mantener más de 45.000 metros cuadrados de superficie. Aproximaciones hechas por expertos cifran en dos millones de euros anuales la cantidad necesaria para mantener abierto el castillo. El Gobierno se compromete a facilitar 150.000 euros del 1% cultural y el Consistorio prevé cobrar entrada y explotar comercialmente una zona de hostelería. Lo demás tendrá que salir de las arcas municipales.
Y otra parte del veneno está en que el castillo ha resistido muchos años en pie pero su ubicación lo convierten en víctima constante del oleaje, la sal y la humedad. Antes de que se inaugurara este viernes con una exposición, las casamatas donde se iban a instalar las obras aparecían llenas de humedades y charcos. Imposible pintar. Imposible encalar por dentro. 
El castillo está ubicado en un doble islote frente a la playa. Las primeras edificaciones empezaron a levantarse en el siglo XV, aunque las estructuras actuales son del XVIII y tienen fines defensivos. Funcionó también como prisión en el siglo XIX. Durante años permaneció vacío, sin uso, hasta que la alcaldesa de Cádiz propuso iniciado el siglo XXI su recuperación para la ciudad. En el diseño del anterior plan general llegó a dibujar un auditorio similar a la ópera de Sidney, aunque aquella aberración no pasó de ese dibujo.
El Ayuntamiento encargó en 2007 al prestigioso arquitecto Alberto Campo Baeza que diseñara la rehabilitación del castillo. Incluso antes de tener la titularidad del edificio. Campo Baeza pensó una gran plataforma horizontal de hormigón armada en el nivel más alto de la fortificación. Ideó una especie de cubierta de un barco. “Flotando en el Atlántico como un buque fantasma, emerge como si la ciudad hubiera puesto su mano sobre el mar”, explicó el arquitecto. Pero su anteproyecto, aunque está incluido en su catálogo profesional, nunca se realizó.
La alcaldesa Teófila Martínez logró convencer al Gobierno de Zapatero de que incluyera el castillo en las obras para el Bicentenario de la Constitución de 1812, a pesar de que el edificio nada tuvo que ver con esos acontecimientos. Y, aunque el proyecto se aprobó, con un ambicioso plan de rehabilitación de 45 millones de euros, la crisis y los problemas propios la conmemoración impidieron su ejecución completa. Por eso ahora los visitantes que entren en el castillo se encontrará a la entrada edificios viejos, sin arreglar. La rehabilitación no ha llegado hasta allí, se ha quedado en el segundo islote, el más alejado de la tierra. Y tampoco allí se ha podido hacer más que un adecentamiento del césped, las murallas exteriores y unas casamatas interiores para exposiciones. Nada del auditorio o el edificio horizontal pensado por Campo Baeza.
El castillo será gratis 15 días y después se cobrará entrada. Uno o dos euros, ha anunciado el Ayuntamiento. Se inaugura con una exposición fotográfica y uno de sus responsables, Manuel Vera Borja, ha comprobado ya las dificultades de exhibir su obra en salas de paredes desconchadas.