lunes, 18 de febrero de 2013

El molino de mareas del siglo XIX, antesala de las salinas


Una imagen del interior del molino de mareas ubicado junto al Matadero Viejo Pto Sta Mª


El molino de mareas, ubicado junto al Caño del Molino, es el mayor de las construcciones de estas características que se conserva en la Bahía.

Los molinos de mareas aprovechaban las subidas y bajadas del nivel del mar para activar los mecanismos de las piedras que trituraban el cereal y lo transformaban en harina. En la provincia de Cádiz llegaron a funcionar una veintena de estas infraestructuras, una de ellas en El Puerto, tras la estación de ferrocarril. Durante años ha estado en desuso y abandonado, en un entorno natural de gran valor ecológico, junto al cauce del Guadalete, que pasa desapercibido en la ciudad. 

Aunque la función inicial para la que fue construido (la molienda del grano) queda ya muy lejana, lo cierto es que el edificio sigue siendo una joya patrimonial que durante muchos años ha estado prácticamente escondida y ahora, con su recuperación, se abren nuevas posibilidades de explotar las instalaciones con un uso cultural y medioambiental. 

Este molino de grandes dimensiones está construido de piedra ostionera y es una gran nave alargada que se levanta perpendicular al caño del río Guadalete, con el suelo elevado sobre un conjunto de arcos. En los tiempos en los que fue construido este molino portuense gozaba de una enorme actividad, y según consta en diversa documentación histórica llegó a surtir de grano molido hasta a 17 tahonas. 

Las gestiones para construirlo se comenzaron en el año 1778, aunque no fue hasta principios del siglo XIX cuando se otorgó la concesión para edificarlo. El edifico se construyó por Real Despacho de Diego Álvarez, en el año 1801, comenzando la actividad de molienda en 1918. 

Tras el cese de su actividad como molino, el edificio acogió a principios del siglo XX una fábrica de carpintería metálica, entre otros usos posteriores que han permitido que el edificio llegara hasta nuestros días en un estado de conversación bastante aceptable. 

La recuperación de este antiguo molino de mareas es importante también de cara a la conexión de la ciudad con las salinas, sobre las que se disfruta de una privilegiada vista desde la terraza del edificio. 

Tras esta primera fase de restauración del molino, quedarían pendientes otras dos, primero con el derribo de varias naves en desuso anexas al edificio y después con la conexión de la zona con el casco urbano portuense, a través de la construcción de una pasarela peatonal y para bicicletas. 

jueves, 14 de febrero de 2013

Un nuevo restaurante en una Salina


La Salina San Vicente abre restaurante los domingos al mediodía desde el 17 de febrero



Comer junto a los esteros que rodean San Fernando será posible desde el próximo domingo día 17 de febrero en que se abrirá por primera vez el establecimiento. Las Salinas ya ofrecían un servicio de celebraciones pero han decidido ahora abrir también sus instalaciones los domingos como restaurante.
La familia Ruiz Román, propietaria de la salina desde la primera mitad del siglo XX,  ha acondicionado una terraza con vistas a los esteros como comedor. Al lado de ella hay una zona ajardinada en la que se encuentra la barbacoa alimentada con carbón y en la que se hacen pescados y carnes.

En un salón con vistas a los esteros ofrecerán pinchos al estilo vasco, guisos caseros, parrilladas de carne ibérica y doradas y lubinas hechas en barbacoa de carbón


La oferta de pinchos será al estilo vasco con rebanadas de pan sobre las que se colocarán diversas combinaciones. Una de ellas será un revuelto de salicornia, también conocidos como espárragos de mar, una planta que crece junto a los esteros y de aspecto parecido a pequeños espárragos, producto con el que también comparte un ligero toque amargo.
Entre la decena de pinchos que estarán disponibles también habrá otro de lomo ibérico con queso payoyo de Villaluenga o uno de salmón marinado con salsa de yogur y eneldo.
Los guisos caseros serán la segunda pata de la carta. Habrá tres fijos, los garbanzos con langostinos, el menudo y la carne al toro. Además habrá otro guiso más cada domingo por un cariz más creativo y con la utilización de algas y productos de la zona.
La carta se completará con una parrillada de ibéricos hechos en barbacoa de carbón. La carne la traerán desde Extremadura y se servirá con papas arrugás y mojo colorao al estilo canario.
Una de las estrellas será el pescado de estero. En principio contarán con doradas y lubinas. Ambas especialidades se harán al estilo de los esteros, hechos a la barbacoa y enteros. La forma peculiar de hacerlos es coger el pescado y hacerlo sin quitarles ni las escamas ni el interior de la ventresca, donde está el sistema digestivo del animal. A las piezas se le introduce sal por las agallas y así es como se ponen al fuego hasta que se hacen. Queda así más protegido al fuego, se conserva mucho más jugoso. Las piezas se servirán con la guarnición tradicional del establecimiento, unos pimientos asados.